Del Libro Riesgo Deseado


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En esta entrega, te presentamos las primeras lineas, para ir entrando en tema, espero que te sea de ayuda.

“Los seres humanos nunca pueden estar totalmente seguros del resultado de sus decisiones; o sea, todas las decisiones son decisiones de riesgo. Usted ha tomado ahora mismo una decisión de riesgo al abrir este libro y leer las primeras líneas; y al hacerlo, se encuentra ahora encarando otra más: seguir leyendo o dejar nuevamente este libro en el librero.

¿Y que hago yo como el autor del libro? No tengo ni que decir que lo que yo quisiera es que usted leyera todo el libro, sólo porque yo lo escribí. Si elige seguir leyendo, existe la posibilidad (aunque sea ligera) de que después de todo, sienta que podría haber ocupado su tiempo en algo mejor. Pero si ahora mismo vuelve a dejar este libro en el librero, puede sentir más tarde la inquietud de haber perdido la oportunidad de aprender algo de importancia para su propia vida, la de aquellos que usted ama o para la gente en general. ¿Así que, cual de las dos decisiones de riesgo va a tomar?

Elegí un estilo de escritura y presentación del contenido que–yo espero–le motivará a seguir leyendo. Pero de manera contraria a mis intenciones, usted puede juzgar mi estilo muy popular o muy académico, y el contenido muy amplio o muy limitado. De hecho, al tratar de alcanzar grandes números de diversos lectores, muchos escritores han alcanzado muy pocos a pesar de la vital importancia para todos de sus temas.

De esta manera ambos, el escritor y el lector, se enfrentan a la toma de riesgos; aunque las posibles consecuencias en este caso sean relativamente triviales, pero hay riesgos más severos: aquellos relacionados con los accidentes, lesiones, daño significativo a la propiedad, muerte, enfermedad e incapacidad física. Son estos riesgos severos los que conforman el tema principal de las páginas siguientes.

Un gran número de estos contratiempos son la consecuencia de nuestras acciones diarias, nuestros hábitos y estilos de vida. Nos sujetamos a la probabilidad de estos percances cada vez que manejamos nuestros autos, abordamos un avión, subimos una escalera, fumamos otro cigarro o tomamos otro trago, cruzamos la calle, levantamos un objeto pesado, tenemos sexo con alguien que apenas conocemos, prendemos una fogata, vamos a nadar o a correr, manejamos herramientas, y así infinitamente.

Cuando esta clase de percances ocurren, usualmente involucran a relativamente poca gente, pero siendo tan comunes, estos “pequeños” desastres se suman en grandes cifras en las estadísticas de una nación. Millones de personas se exponen rutinariamente cuando no diario o incluso varias veces al día, a actividades peligrosas, y es precisamente de sus acciones que este libro se ocupa. El enfoque no será en las más bien infrecuentes decisiones tomadas por pocas gentes con consecuencias potencialmente desastrosas para muchas personas, como el decidir iniciar una guerra, instalar y operar una central nuclear o trasladar una carga peligrosa a través de un área densamente poblada.

Al discutir estadísticas y datos de investigaciones acerca de los riesgos más severos tomados por grandes cifras de personas, encontraremos muchos hallazgos que pueden sorprendernos al principio. Por ejemplo, todos sabemos que el fumar está asociado con varias enfermedades pulmonares y cardiacas y por ende, con la muerte prematura. Sabemos también que el dejar de fumar reduce las probabilidades de contraer dichas enfermedades. Usted podría esperar una menor incidencia de enfermedades pulmonares y cardiacas entre la gente que haya sido advertida de ésto por sus médicos y que haya dejado de fumar. Su expectativa sería correcta. Estas enfermedades de hecho se desarrollaron menos a menudo en este grupo.

No obstante, si también esperaba una tasa de mortalidad más baja para este grupo, los hechos demuestran que usted está equivocado. En una comparación entre un grupo de personas que dejó de fumar y un grupo control, se encontró que el tiempo de vida de quienes dejaron de fumar fue un poco menor! La diferencia en las tasas de mortalidad entre el grupo que dejó de fumar y el de control no fue significativa estadísticamente, esto significa que la probabilidad de muerte sobre la base del mero azar fue mayor que uno en veinte. Pero seguramente, estos hallazgos no confirman las expectativas comunes de la gente ni de los científicos.

Sabemos que los conductores que usan cinturones de seguridad, tienen en promedio, más probabilidades a sobrevivir un choque que aquellos que no lo usan. De esta manera, usted puede inclinarse a pensar que las leyes que obligan a los conductores a abrochar su cinturón y que incrementan la tasa de uso de cinturones de seguridad reducirán el índice de mortalidad de tráfico per capita en una nación.

Probablemente, también esperaría resultados benéficos similares de la emisión de autos más reforzados contra el impacto y la construcción de carreteras mmás benévolas. Sin embrago, nuevamente resulta que no es esto lo que se ha encontrado en los hechos. Errar es humano. Nuestras percepciones y razonamientos son suceptibles de equivocación.”

Esta es la primera entrega de este gran libro, no dejes de visitar este sitio para saber las novedades, etc. recibimos también tus sugerencias o inquietudes por

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